Cuando se habla de diversidad familiar se suele asociar a unidades nucleares o extensas no heterosexuales; sin embargo, las familias por adopción son y deben seguir siendo consideradas parte del abanico de la diversidad familiar, ya que son colectivos atravesados por una serie de miradas que con “buenas intenciones” intentan “normalizarlas” a partir de una serie de lugares comunes romantizados o mitos que, más que facilitar los procesos adoptivos, a veces funcionan para hacer daño o generar iatrogenia.
Las familias por adopción están rodeadas de mitos y secretismos
La necesidad de pasar desapercibidas como una familia más, en nada diferente a cualquier otra, muchas veces arrastra enormes facturas. Como las demás familias diversas, las adoptivas están atravesadas por particularidades y características del ciclo vital que les son propias; el afán por encajar para así restarse sufrimiento, algunas veces lo potencia.
El acompañamiento a las familias por adopción antes, durante y después de culminar el proceso adoptivo no es indispensable en todos los casos; sin embargo, en muchos de ellos puede hacer la diferencia.
En este contexto, Andrea A. Menassé, terapeuta familiar y doctora en psicología por la Universidad de Sevilla, desempeña un papel fundamental en Zentro Empatía.
Andrea reconoce la importancia de un acompañamiento continuo para las familias adoptivas, abordando las particularidades y desafíos específicos que enfrentan. Su enfoque terapéutico no solo se centra en los procesos adoptivos, sino también en la integración familiar y la superación de los mitos y estigmas que pueden afectar el bienestar emocional.
A través de su trabajo, proporciona un espacio seguro para explorar la realidad de cada familia y garantizar un bienestar integral para todos sus miembros.
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