¿Aplicaciones de nutrición como Yuka: herramienta útil o sustituto de la educación alimentaria?

En los últimos meses, diría que años, muchas mujeres de mi entorno —amigas, compañeras, familiares, personas que acompaño en consulta— me han contado que utilizan la app móvil Yuka para decidir qué comprar en el supermercado. Algunas sienten que les facilita la compra, que les da “la seguridad” de elegir alimentos saludables y que con eso ya tienen resuelto el misterio de comer bien. Unas se ríen porque ahora están más de una hora en el super porque lo escanean todo y otras me confiesan que les genera inseguridad cuando no la usan porque no saben si ese producto “está bien” o no.

Ante el éxito de este tipo de aplicaciones, me pregunto: ¿estamos resignando nuestra capacidad de tomar decisiones sobre algo tan fundamental como la alimentación? ¿Es suficiente con dejar que una app “opine” por nosotras sin cuestionar cómo lo hace? ¿Sabemos el impacto que tienen sobre nuestra capacidad de decisión? ¿Conocemos quién hay detrás de las mismas?

¿Qué dicen las investigaciones y análisis recientes?

Las aplicaciones que escanean códigos de barras para evaluar alimentos —como Yuka— han visto un crecimiento enorme en popularidad. Yuka afirma basar sus puntuaciones en criterios como la calidad nutricional (Nutri-Score), presencia de aditivos y si el producto es ecológico o no. ¿Sabías que se basa en estos criterios? esta es la primera pregunta que tenemos que hacernos, porque si lo desconoces, ¿cómo vas a saber que esos son los criterios que a ti te importan?

Un artículo publicado en 2026 señala que Yuka ha influido en el comportamiento de compra de millones de personas y ha empujado a algunas empresas a reformular productos para mejorar su puntuación. Sin embargo, también advierte de que reducir los alimentos a una única puntuación simplifica en exceso un proceso complejo y puede no considerar matices importantes de la alimentación saludable, como por ejemplo las conductas alimenticias, la necesidad de individualización y cómo un uso excesivo de estas apps es un factor de riesgo para la aparición de desórdenes alimenticios.

Asimismo, revisiones recientes han mostrado que la forma en que estas apps puntúan alimentos a veces puede ser confusa o arbitraria: ciertos compuestos comunes (como determinados aditivos o ingredientes usados en alimentos vegetales) pueden penalizar excesivamente un producto aunque la cantidad real sea mínima o su impacto sobre nuestra salud no esté bien documentado.

Por otro lado, algunas fuentes alertan de que estas herramientas no consideran las necesidades individuales de cada cuerpo (intolerancias, requerimientos energéticos, condiciones de salud específicas), aspectos culturales de la alimentación y que el sistema de puntuación fomenta una visión simplista de “bueno vs malo” que no se adapta a cada realidad.

 
🤔 Entonces… ¿son útiles?

Algunas personas sí han encontrado en ellas información nutricional compleja y poco entendible, lo cual les ha ayudado a ser más conscientes de lo que compran. Pero existen unas limitaciones claras:

  • No sustituyen la educación alimentaria: suelen ofrecer una visión superficial, sin contexto ni herramientas para comprender cómo combinar alimentos o cómo comer de forma integral. Además de por supuesto aislar la alimentación como un mero factor nutricional y olvidarse de toda la parte sociocultural y emocional.
  • No contemplan diversidad corporal y necesidades individuales.
  • Transmiten mensajes dicotómicos (bueno/malo) que no se ajustan a nuestras experiencias vivas con los alimentos.

Por todo ello no se recomienda depender de ellas como fuente de verdad absoluta. En última instancia podrían ser una herramienta entre muchas otras —no la única— en tu proceso de aprendizaje y transformación de hábitos.

Claves para una compra consciente (sin dependencia tecnológica)

Desde Zentro Empatía te compartimos orientaciones que fomentan la autonomía alimentaria:

  • Intenta comprar alimentos frescos que no necesitan etiqueta. Basar tu alimentación en productos frescos elimina gran parte de la confusión.
  • Las conservas al natural suelen llevar solo el alimento con mínimas intervenciones. Por lo que Yuka no tendrá mucho que aportar.
  • Los alimentos congelados tienen el mismo valor nutricional que los frescos – y son más económicos-
  • Los alimentos ultraprocesados a menudo contienen ingredientes como azúcares añadidos o aceites de baja calidad, que terminan pesando más en la puntuación de las apps. La verdad es que el impacto real depende de cómo y cuánto de a menudo los integres en tu dieta. Cuando consumas este tipo de alimentos, consúmelos con consciencia, cuando los elijas de forma puntual, hazlo sin culpa y sabiendo qué estás eligiendo.
  • Aprender a leer etiquetas te da una herramienta permanente: no necesitas depender de una app para saber qué hay dentro de un producto. Leer los ingredientes de un alimento puede resultar de mayor utilidad. 

Recuperar la autonomía en la compra cotidiana es un pequeño gesto que suma: menos dependencia de las pantallas y más confianza en nosotras mismas.

 

Elena Del Estal

 

Fuentes:

https://www.foodnavigator.com/Article/2026/02/09/yuka-drives-reformulation-but-shuts-out-food-makers/

https://www.ocu.org/alimentacion/comer-bien/noticias/apps-nutricion

https://elpais.com/tecnologia/2025-08-07/moda-comida-y-cosmetica-apps-que-descifran-la-composicion-y-el-impacto-ambiental-de-las-compras.html

https://efeagro.com/ni-tan-malo-ni-tan-bueno-las-luces-y-sombras-de-las-app-que-escanean-la-comida

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