Ocurre en nuestro imaginario que el embarazo está asociado por defecto a la feminidad. Las personas embarazadas son mujeres y femeninas, y el embarazo se entiende tradicionalmente como el culmen de la feminidad de una mujer. Podríamos considerar estas ideas como parte de la repronormatividad, que sería la idea de que todas las personas quieren reproducirse, y que deben/quieren hacerlo estando en relaciones heterosexuales y monógamas.
Sin embargo, hay personas masculinas que tienen la posibilidad de gestar, y desean o deciden quedarse embarazadas, y esto hace que, además de las preocupaciones y experiencias difíciles que se pueden tener en un proceso de gestación, tengan que lidiar con algunas violencias específicas, por el hecho de estar rompiendo estas ideas repronormativas.
Personas transmasculinas
En el caso de las personas transmasculinas, pueden experimentar que, en su entorno, se entienda el deseo del embarazo como algo que cuestiona sus identidades. Pueden escuchar mensajes del tipo de: “Si eres un hombre, ¿entonces porqué quieres un embarazo?”. Esto puede hacer que tengan que decidir entre invisibilizar su identidad, y permitir que se les entienda como mujeres embarazadas, con el aumento de malestar y disforia que esto puede suponer, o también que decidan presentarse como hombres que han aumentado de peso, invisibilizando su embarazo, con el estrés y las dificultades para el autocuidado en espacios públicos que esto puede significar. Si deciden visibilizar su identidad trans y su embarazo a la vez, entonces pueden verse expuestos a diferentes niveles de violencia.
También pueden experimentar un malestar intenso en el contacto con profesionales de salud, porque se trate de personas poco formadas, que utilicen un lenguaje muy feminizado para referirse a todo lo que tiene que ver con el embarazo. Cómo se nombran las partes del cuerpo, cómo se nombra la ropa… Una exploración transvaginal en este caso puede convertirse en una experiencia terriblemente desasosegante, y la consulta ginecológica en general, en un lugar muy poco seguro.
Mujeres masculinas
En el caso de las mujeres masculinas, pueden encontrarse con que su entorno refuerza la decisión de quedarse embarazadas, por estar entendiéndola como un retorno a la feminidad para ellas, insistiendo en el mensaje que probablemente hayan recibido muchas veces de que si fueran más femeninas serían mejores. Más guapas, más aceptables, más respetables…
Y en el caso de las mujeres masculinas bi/lesbianas, pueden tener experiencias en las que no se sientan reconocidas en sus propias comunidades, porque se entienda que su embarazo cuestiona su masculinidad. También puede ocurrir que el embarazo invisibilice sus relaciones con otras mujeres, y que la asunción de heterosexualidad con la que tienen que lidiar habitualmente se vuelva mucho mayor. En otros contextos, si en una relación hay una mujer masculina y otra femme, se puede asumir implícitamente que la mujer que se quedará embarazada será la que ocupa un lugar más femme en la relación, invisibilizando y negando el deseo de gestar de la más masculina.
La falta de referentes
Tanto para las personas transmasculinas embarazadas, como para las mujeres embarazadas que encarnan masculinidades, hay una importante falta de referentes en los que reconocerse, y esto puede generar sentimientos de soledad importantes, y la necesidad de reinventar procesos e identidades para los que no hay un camino marcado, enfrentando la dificultad, y a la vez el potencial para la creatividad que esto supone.
Una ojeada a la ropa que llamamos premamá, que tradicionalmente se ubica en una hiperfeminidad suave, que a veces roza la infantilización, nos puede hacer entender lo difícil que puede ser para las personas masculinas encontrar prendas con las que sentirse a gusto durante un embarazo, haciendo incluso de la experiencia de comprar ropa y vestirse, un momento especialmente estresante.
Espacios seguros de salud
Es por esto que es tan importante que las personas masculinas embarazadas puedan encontrar espacios seguros de salud, que acompañen sus embarazos desde el respeto a sus identidades y sus expresiones de género. Y profesionales que tengan la preparación necesaria para hacer estos acompañamientos, porque tenemos importante evidencia de que esto disminuye el impacto negativo de todas estas dificultades extra a las que pueden tener que enfrentarse, pudiendo vivir experiencias de embarazo más respetuosas, tanto para su cuerpo, como para su salud mental.
Bibliografía:
Walks, M. Masculine Pregnancy: Butch Lesbians’, Trans Men’s & Genderqueer Individuals’ Experiences. (2015) Natal Signs: Cultural Representations of Pregnancy, Birth, and Parenting. Edited by: Nadya Burton. (Demeter Press.)
Marina de la Hermosa – psicoterapeuta y psiquiatra feminista



