Una cesárea es una intervención quirúrgica importante y, muchas veces, por el momento vital en el que se realiza, recibe de pocos cuidados.
Es importante saber que el cuerpo trabaja en conjunto a través de un entramado fascial que relaciona todas las partes entre sí. Por ello, debemos prestarle mucha atención para evitar repercusiones en otros niveles. Como ejemplo, a nivel local nos podemos encontrar adherencias, queloides, dolor, inflamación, hipersensibilidad… o a distancia, como dolor lumbar, de cadera, rodillas, alteración en la movilidad/ motilidad visceral, dolor en las relaciones sexuales con penetración o incluso, síntomas en la parte superior del cuerpo que pocas veces se relaciona con la cicatriz.
Las incisiones se realizan por planos para respetar al máximo la anatomía y favorecer la recuperación funcional. En la cesárea tendremos 4 cicatrices. La más primera y más superficial esté en la piel, luego le sigue otra en el tejido graso, después va el plano muscular, y la más profunda está en el útero. Normalmente es en la superficial en la única que nos fijamos, pero la realidad es, que necesitamos que estos planos se deslicen unos sobre otros para permitir la movilidad normal de los tejidos adyacentes y a distancia para evitar compensaciones.
No nos podemos olvidar de una herida invisible, la emocional. Hay veces que ese dolor viene dado por no haber tenido el parto que hemos imaginado, por vivirlo de una forma traumática, por sufrir violencia obstétrica, por recuerdo de otras vivencias,… cada persona tiene su motivo.
Esta herida no puede quedar en el olvido, y si nos produce dolor emocional tenemos que recibir terapia, hablar todo lo que necesitemos con personas empáticas y /o liberarlo físicamente con liberación somatoemocional para sanarla. Quiero que conozcas este texto que leí en eresmamá para que puedas comprender y sentir lo valiente e importante que eres:
“Nacer por cesárea también es una forma sagrada de llegar al mundo, porque no hay nacimientos más dignos o menos dignos. Todo parto es un acto de amor, todo nacimiento es mágico, intenso, doloroso y lleno de emociones. Esa herida en tu vientre será una firma eterna en tu piel, el pacto por el cual tu bebé pudo formar parte de esta vida.”
¿Cuándo acudir al fisioterapeuta tras una cesárea?
Los puntos de la cicatriz se suelen quitar alrededor de los 15 días y es entonces cuando se suele iniciar el tratamiento de la misma. Lo cierto es, que se podría iniciar desde los primeros días, incluso con los puntos, ya que la movilización de los planos de la cicatriz y el uso de la radiofrecuencia Indiba® favorecen su cicatrización, tanto en calidad como en tiempo. Además disponemos de crema estéril para ese fin y evitar posibles infecciones.
Una vez dicho esto, hay que tener en cuenta el momento vital que rodea al postparto para valorar realmente las prioridades. Aunque lo cierto es que cuanto antes se empiece mejor, la realidad es que hay veces que necesitamos centrarnos en el bebé, en descansar y gestionar la tormenta de emociones que nos inundan. Siempre podemos tratarnos la cicatriz.
¿Cómo tratamos la cicatriz?
Tenemos muchas herramientas para poder tratar la cicatriz:
– Terapia manual. El objetivo es movilizar el tejido en las diferentes direcciones del movimiento y deslizar un plano sobre otro. Además, teniendo en cuenta la globalidad, podemos tratar otras estructuras implicadas que nos ayuden a quitar tensión en la zona de la cicatriz, como diafragma, columna lumbar, pelvis,…
– Radiofrecuencia Indiba®. Nos ayuda a acelerar la cicatrización, a mejorar el trofismo local o a disminuir la inflamación si la hubiese.
– Técnicas invasivas con agujas de punción seca. En fases más avanzadas, a veces es necesario el uso de agujas para poder desbridar las adherencias formadas y mejorar así la movilidad y la flexibilidad de la cicatriz.
– Ventosas. El objetivo es despegar el plano de la piel con respecto a los siguientes planos.
– Kinesiotaping. Es un vendaje que se pone al final de la sesión para continuar trabajando sobre el tejido la liberación de los planos, sobre todo entre el más superficial y el siguiente.
– Ejercicios para casa. Todo el trabajo en consulta irá acompañado de pautas para realizar en casa en función de las necesidades individuales.
¿Cuándo puedo hacer deporte tras una cesárea?
Lo recomendado es pasar como mínimo 2 meses y a partir de ese momento tenemos que valorar a nivel individual el estado del complejo abdominal y pélvico. Es importante que el periné y el abdomen sea competente para que el ejercicio no nos perjudique.
Lo cierto es que tu fisioterapeuta podrá comenzar a pautarte ejercicios antes de ese periodo si está indicado en tu caso para prepararte para la práctica deportiva.
Debes saber que con una cesárea es necesario hacer una valoración de la esfera pélvica para valorar si necesita algún trabajo específico. El periné soporta el peso del bebé durante todo el embarazo y puede sufrir alteraciones que hay que conocer.
“No olvides cuidarte porque tu bebé te necesita en tu mejor versión”
Raquel Ortiz



