Qué es la empatía selectiva y cómo aplicarla

Qué es la empatía selectiva y cómo aplicarla

En este post Marta, nos habla de lo que ella llama Empatía selectiva y nos explica cómo aplicarla. Estamos seguras de que os va a encantar.

Mucha de nuestra educación ha sido diseñada para hacernos útiles en el mundo de los cuidados, de la sensibilidad hacia el otrx, de hacernos cargo de las tareas domésticas, reproductivas y emocionales.

Contexto social, trabajo reproductivo y productivo

A su vez, en el sistema patriarcal y con la inercia de producción sin medida donde habitamos, estas funciones quedan invisibilizadas, minusvaloradas, valoradas como algo que se da por hecho y que viene en nuestro ADN, que se nos da bien y que por eso lo hacemos, que nos gusta. Fruto de la educación recibida desde bien pequeñas, muchas veces nos dedicamos a dichas funciones , a veces personalmente en nuestra vida íntima, en nuestros círculos sociales, pero también en múltiples ocasiones en el ámbito profesional.

Como nos sentimos útiles y capaces, esta labor nos trae experiencias de bienestar, orgullo personal y seguridad. No obstante, cuando somos encapsuladas por los demás en este tipo de roles y nosotras nos encorsetamos en los mismos
posteriormente, a veces el resultado de esta vivencia supone una experiencia de cansancio, de agotamiento, de saturación, de enfado no expresado, de soledad no manifestada, y muchas de estas experiencias de dolor son recubiertas por la culpa, ya que esta compañera emocional nos genera una falsa seguridad de que hay algo en
nosotras defectuoso o poco hábil, y nos libera de expresar aquello que nos duele del exterior y que es poco escuchado por el mismo. Así, acabamos accediendo a estos roles, y si aparece algún ápice de cansancio o deseo de soltar, la culpa ya nos devuelve la responsabilidad a nosotras mismas únicamente de nuevo y nos hace mirar para adentro con un lenguaje algo frío y exigente.

Es entendible el mecanismo de funcionamiento interno que vivenciamos, atendiendo a la organización social bajo un prisma patriarcal y capitalista. Pero, ¿es acaso esta vivencia justa y digna para nosotras? Confío en que podemos alcanzar mayores grados de libertad.

Las emociones y lo que habita en el total de nuestro cuerpo son buenas puertas para acceder a aquello que a
veces no puede ser ni nombrado inicialmente pero que está ahí. Podemos esconder la rabia y la tristeza un tiempo, pero el cuerpo con su memoria y sabiduría nos va contando aquello que nos ocurre, antes o después.

Lo relacional

Concretamente, cuando tenemos algún conflicto con alguien que sentimos que no nos cuida, por diferentes razones, o con quien tenemos una relación no del todo recíproca, intentamos manifestar nuestras sensaciones y necesidades al otro en un primer momento. Es común no recibir respuesta de comprensión por esa otra persona, y ser
tomadas como exageradas, demasiado sensibles o directamente no recibir respuesta a esta manifestación que hacemos. También en ocasiones recibimos como respuesta una invitación a qué hay en nosotras de responsabilidad para sentirnos así de cansadas invisibles o poco valoradas en lo referente a lo cotidiano. Cuando recibimos estas
respuestas poco validadoras de nuestra rabia o tristeza, nuestro cuerpo tira de aprendizaje. ¿Qué hace?: minimiza la sensación de dolor propio y genera una explicación comprensiva y empática frente a aquello que no nos cubre la necesidad.

Ejemplo: “No me ha escuchado como quería, pero sé que está pasando unos días estresado y le resulta difícil atender a nada más…”. “Le dije que se acordara de hacer tal tarea y accedió a hacerla porque está cambiando… pero va intentando poco a poco y necesita su tiempo para incorporarla…”

¿Os suena? Nuestro impulso inicial de hacernos visibles, ante la falta de respuesta exterior, muchas veces queda apagado y sustituido por una faceta comprensiva hacia todo lo que nos rodea y que es capaz de tolerar aquello que inicialmente nos molestó o nos dolió.

¡Cuánto cuesta sentir la falta de cuidados o de corresponsabilidad y validarlo cuando el otrx no lo hace! ¡Cómo nos apañamos para que no duela tanto el dolor no validado y recubrirlo de una empatía que nos deja en un lugar de poca dignidad o de poco margen para la reclamación de derechos o de buenos tratos!

¿Qué propongo?

La práctica de la empatía selectiva. Nos han educado y hemos entrenado la empatía para multitud de contextos. Esta empatía es fuente de crecimiento, de encuentro, de creatividad, de resolución de conflictos. Nos hace ser personas adaptativas, resolutivas, conciliadora. Pero ¿en todos los contextos? ¿En todas las situaciones? No. Propongo el uso de la Empatía Selectiva, un atrevernos a dar más espacio a la rabia con toda su expresión, a la legitimidad de la demanda de derechos, a la expresión del cansancio válido y que es necesario considerar, dar un espacio justo a
cada emoción cuando se manifiesta en cada una de nosotras.

Es cierto que no es fácil, pero sí es posible. Ante la falta de respuesta del otrx, podemos dejar de recubrir con comprensión. Poder atrevernos a vivir la rabia en solitario o compartirlo con alguien que sí sepamos que nos va a validar.

¿Por qué llamarlo empatía selectiva?

Tienes la habilidad y la capacidad de ser empática, pero ¿es útil y sano para ti usar dicha habilidad en todas las situaciones? No. Podemos dirigir un poco más nuestros procesos emocionales y decidir cuando quiero ser empática
y cuándo no. Dando cada espacio a cada emoción y legitimidad a cada una de ellas, es más difícil que la capa que lo recubre todo se aparezca tan involuntariamente. Si hay espacio para todo, igual no es tan necesario que la empatía o la compresión ocupen tanto tanto espacio.

¿Cómo lo ves? Si están postergando algo acordado, si no cumplen un compromiso, si estás hablando con alguien y no te están escuchando, si no te están dando espacio para contar y expresar lo que tú vives y quieres, si se da una ausencia larga e inesperada, no es el momento de ser empática y que la emoción de comprensión salga a relucir. Es momento de rabia canalizada, de expresión de derechos vulnerados o de tomar distancia si no recibo lo que necesito. Cada cual vivirá una respuesta, la idea es ir notando si aparece esa capa de compresión y empatía que recubre todo y viendo si es realmente congruente con lo que estoy sintiendo y necesitando.

¿Cuándo ser empática?

Siempre que te de la gana, pero donde te asegures que el contexto de relación es recíproco y está basado en cuidados mutuos.

La maquinaria sistémica sigue funcionando, pero el cuerpo nos avisa siempre, y las compañeras con vivencias parecidas pueden servirnos también de herramientas para ir poniendo más a tono el músculo de la intuición y el Autocuidado.

Hoy os hablo de la práctica de la empatía selectiva por si lo queréis incluir en vuestra caja de herramientas
hacia el bienestar y el buen vivir. Escuchar al cuerpo, cultivar relaciones recíprocas y practicar la empatía selectiva pueden ser un buen equipaje para ir viajando más dignamente en nuestros pasos.

También te puede interesar

Blog

Feliz día de la fisioterapia

Cada 8 de septiembre se celebra el día mundial de la Fisioterapia. Esta fecha fue marcada en el calendario en el año 1996 por la WCPT (Confederación Mundial de la

Leer más »