Escisiones autocríticas o ansiógenas

División interna, la autocrítica o el gran susto cuando queremos hacernos caso

¿Habéis notado alguna vez el sentiros divididas entre lo que “deberías hacer” y lo que
“quieres hacer”? ¿O el sentiros divididas entre lo que “quieres o necesitas hacer” y el
susto o miedo que te da llevarlo a cabo?

Terapia focalizada en la emoción

Desde Terapia Focalizada en la Emoción a esta experiencia de división interna o falta de
acuerdo entre diferentes necesidades que habitan dentro de nosotras mismas lo
llamamos escisiones autocríticas (cuando una parte de nosotras nos habla con voz
fuerte, exigente, machacona y mandona) y escisiones ansiógenas (cuando una parte de
nosotras nos asusta de los peligros o miedos asociados que tenemos a la hora de
emprender o hacernos caso en una necesidad a la que nos cuesta escuchar), sin dejar
que el resto de nosotras se manifieste con libertad y derecho a ser.

Estas voces o partes de nosotras machaconas o asustadoras han crecido y se han
alimentado de multitud de mandatos recibidos desde entornos significativos en nuestra
vida. Tras recibir mensajes de este tipo acabamos absorbiéndolos y conviviendo con
ellos gran parte de nuestro día a día en nuestro interior. En el caso de las voces
ansiógenas o miedosas, se construyen y fortalecen en relación a experiencias donde
hemos visto poco escuchadas o validadas ciertas necesidades. Posteriormente dichas
voces se convierten en un escudo “protector” demasiado fuerte que a veces notamos
que nos paraliza o nos amedrenta con consecuencias demasiado catastróficas, o que
nos asustan si posteriormente queremos volver a escuchar o atender aquellas
necesidades que en algún momento no pudieron ser satisfechas.
Todas nuestras partes se merecen ser escuchadas y atendidas, y el espacio de terapia
también es un buen escenario para notar qué necesidad alberga en cada una de esas
voces, equilibrar sus demandas e influencias en lo que luego somos y actuamos en el día
a día.

Enfoque de género

Concretamente, en el caso de las mujeres, muchos de estos “deberías” se han
construido respondiendo a mandatos de género que nos han acompañado desde bien
pequeñas o en alguna de nuestras etapas vitales. Posteriormente, resulta difícil
identificarlos como tal, nos creemos estos mandatos y frecuentemente nos pasan
factura, porque responden a una parte de nosotras, pero otras partes se quedan
sometidas, obedientes y/o asustadas, con la sensación de tener poca legitimidad de ser
importantes. “Deberías cuidar”, “Deberías recoger la habitación”, “deberías ser más lista
y avispada”, “deberías estar más contenta y no quejarte tanto”, “deberías gestionar
mejor tu rabia, así pareces una niña pequeña…”, “Si dejas a tu pareja te vas a sentir muy
muy sola y vas a sufrir”…

Contexto actual

A su vez, en el contexto de ritmos producción continua y demandas laborales o del hacer
continuo en el momento social que transitamos y conformamos como sociedad, estas
voces autocríticas se manifiestan en frases internas como “deberías trabajar más”,
“deberías organizarte mejor para que te dieran tiempo a todo” “si no consigues las cosas
es porque no quieres”, pudiendo subir el nivel de la crítica hasta volúmenes realmente
injustos y exagerados. La voz ansiógena en este contexto a veces nos aparece en frases
como “si no consigues trabajo ya no vas a poder sostenerte”, “Si expresas tus derechos
y tus noes, te van a despedir”…

A cada una se nos manifiestan en un lenguaje concreto, muy cercano y conectado a
nuestras experiencias más íntimas.

A veces tratamos de no escucharlas para que no nos influyan y porque nos hacen daño,
pero es tal la conexión con nuestra historia vital, que resultan muy pegajosas y parece
fácil sentirnos atrapadas o dominadas por ellas. En todo este proceso, otra parte de
nosotras se suele quedar machacada, poco permitida o escondida, y sufre a veces en
forma de tristeza, miedo o inseguridad.

Cómo afrontarlo desde la TFE

En el espacio de terapia desde la TFE experienciamos la escucha a todas esas partes,
intentamos acceder al significado que alberga cada una de estas escisiones y tratamos
de generar un diálogo interno amable, comprensivo y que promueva la integración de
las diferentes necesidades, para que la sensación de división disminuya y aumente la
agencia sobre nuestro propio proceso de toma de decisiones, de planificación personal
y sobre nuestro bienestar al fin y al cabo.

A través de la identificación de las diferentes voces que conviven en nuestro interior y
la realización de la tarea de la silla vacía para la resolución hacia una integración de estas
escisiones, se facilita el cambio emocional (Greenberg, Rice y Elliott, 1996).
Si detectas esta sensación de división interna, alguna sensación de abatimiento o
impotencia frente al volumen de alguna de estas partes en ti y te apetece darle un
espacio para transformar dicha experiencia, puedes llamar al zentro y preguntar acerca
de cómo puedo acompañarte en este proceso de escucha interna y de transformación
emocional hacia un bienestar digno y necesario en ti y cada una de nosotras.

Referencias:

Greenberg, L.; Rice, L.; Elliott, R. (1996). Facilitando el cambio emocional. El proceso terapéutico punto por punto. Barcelona: Paidós.

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