Felices ‘ma-taciones’

Situémonos en julio, ¿qué es lo más comentado? Has acertado ¡vacaciones! Pero ¿es oro todo lo que reluce? Aquí algunos ejemplos de lo más escuchado:

ON: ¡Qué ganas de vacaciones! (OFF: Quien las tenga…)

ON: ¡Disfruta! (OFF: FOMO nivel top…)

ON: ¡Descansa! (OFF: Imposible con mi familia…)

ON: ¡Felices vacaciones! (OFF: Ojalá tuviese algún plan, ojalá mi pareja me acompañase, ojalá poder estar sola, ojalá no tuviese que cumplir con mis padres)

Comienzan las vacaciones y nuestras pantallas se inundan de imágenes idílicas, fiestas con amigos, playas maravillosas, hijes guapísimes, parejas in love y un sin fin de postales naif pero, ¿dónde están las que no están? ¿qué pasa con lo que no mostramos? ¿con la cara oculta de la luna?

Es también mitad de julio y en las consultas de psicología escuchamos: “he decidido tomar yo algunas decisiones y le he propuesto a David pasar unos días en la playa, y el tío sigue dándome largas a quince días de las vacaciones”; “este año imposible, después del despido y con la inflación, no podré moverme de Carabanchel”; “me siento una acoplada, estoy nerviosa, no me siento muy segura con el grupo”; “no me puedo creer que mi grupo haya invitado a mi ex, después de cómo me trató y no es justo para mi renunciar a un plan que me apetece tanto”; “no tengo plan, todes mis amigues han hecho otros planes y no estoy incluide en ninguno”; “después de romper con mi mejor amiga, este verano será difícil, la echaré de menos”; “después de romper con mi pareja también será difícil”; ”voy a visitar a mi familia, no sé cómo voy a sostener ver otra vez a mi padre siendo consciente del daño que me ha hecho, no voy a soportar verle gritar de nuevo a mi madre”; “es insoportable el control que mi madre ejerce sobre mí, otro verano con ella de vacaciones haciendo lo que le da la gana sin contar con mis necesidades”.

Durante las vacaciones muchas personas vuelven a espacios traumáticos y a compartir tiempo con personas con las que habían conseguido poner distancia. También nos exponemos más a relaciones que están muy desgastadas. El vacío, los miedos, asoman salvajes frente a las actividades que nos entretienen. La rueda de hámster del día a día tiene también una parte de supervivencia, dejarse llevar por los automatismos: despertarse, ventilar, ducharse, desayunar, salir, trabajar.

Además, las expectativas durante las vacaciones son altísimas. Queremos descansar, ser creativas, pasar momentos increíbles con las amigas, conectar con las raíces, descubrir nuevos lugares, desfasar en festivales. Pero las vacaciones, como la vida, son imperfectas, y a veces llueve en esos festivales, tu pareja sigue teniendo sus carencias, tu amiga atea se casa por la iglesia en mitad de tu viaje y la familia, ay la familia… sigue siendo el segundo lugar más violento después del ejército, ahí os lo dejo.

No tenemos las herramientas para evitar todo esto, pero sí algunas reflexiones que nos permitan revisar nuestra posición frente a las vacaciones:

Todas las relaciones son negociables: Aunque sea tu padre, si la relación es abusiva, será importante que te alejes para tu bienestar. Busca una excusa (sí, pongámonoslo fácil, empecemos con una excusa) y, cuando hayas reunido los cuidados e información suficiente, ten una conversación y negocia o rompe con esa relación, pero no insistas en quedarte en espacios que te hacen daño y en los que altamente probable haya una relación de poder. El único cambio que depende de ti es poner distancia.

Revisa qué necesitas: No te olvides de escucharte continuamente: ¿Qué necesita mi cuerpo? ¿Qué necesito de mi misma? ¿Y para sentirme bien? ¿Y de estas vacaciones? Sabemos que las responsabilidades no nos permiten zambullirnos en nosotras misma, pero algo podrás rescatar para conectar con tu bienestar más propio.

Fomenta momentos a solas: uno de los malestares y miedos más profundos de las mujeres es el de sentirse solas. Esto acarrea que muchas de nosotras tengamos relaciones poco satisfactorias, sin conexión real y llenemos nuestro tiempo libre de planes. Uno de los espacios de mayor potencia personal es el de poder disfrutar unos días de vacaciones a solas. Además, a las mujeres nos han desposeído de referentes de mujeres que viajan solas. Si puedes permitírtelo, busca un par de días en el campo, la playa o en algún lugar que te apetezca visitar sin nada más que tu propia compañía. Importante: es altamente adictivo.

Prevé, ten conversaciones pendientes antes de las vacaciones: si con las personas que viajas hay tensiones, ayuda preguntarles cómo se enfrentan a este espacio de tiempo juntas, qué necesitan, qué necesitas tú, cuáles serán los límites y cómo os cuidareis. También poder hablar de un plan B, en el caso de que no podáis continuar las vacaciones juntas: ¿qué alternativas se os ocurren? Todo esto se llama negociar, de las pocas herramientas eficaces cuando establecemos relaciones sanas.

También es importante construir pequeños placeres en nuestro día a día durante los fines de semana para no llegar a las vacaciones como a las puertas del Corte Ingles en rebajas.

Humaniza las vacaciones, no te frustres. Poder fluir, adaptarse a lo que venga, tomar notas en nuestros cuadernos personales para valorar y saber cada vez mejor qué quieres y sobre todo qué no quieres, te permitirá estar más cerca de tu propio bienestar.

Adriana F. Caamaño – Psicóloga y sexóloga Zentro Empatía

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