Fisioterapia respiratoria infantil

Ahora que hemos vuelto al cole y los trabajos, que el otoño ha llegado y con él los virus de diversa índole, nos gustaría explicaros en qué consiste el tratamiento de fisioterapia respiratoria en bebés y peques.

La fisioterapia respiratoria tiene dos objetivos principales: facilitar la eliminación del moco y mejorar la ventilación de los pulmones. De esta forma, ayudamos a que la función del sistema respiratorio sea óptima, los procesos infecciosos se resuelvan con mayor facilidad y la calidad de vida y de sueño sea mejor.

Las personas que tengáis cerca peques sabréis que la bronquiolitis, causada por el virus sincitial respiratorio (VRS), es la reina de las infecciones respiratorias en menores de 2 años. Fiebre, acumulación de moco en los pulmones y dificultad para ventilar bien son los síntomas más frecuentes. Esta afección es una de las que podemos tratar con fisio respiratoria, pero no la única: asma, fibrosis quística, neumonía, bronquitis, o simples catarros e infecciones virales pueden mejorar muchísimo si conseguimos que disminuya su sintomatología limpiando las vías y mejorando la capacidad muscular y torácica para que los pulmones puedan hacer su trabajo, previniendo así posibles complicaciones.

En una sesión de fisio respiratoria infantil vamos a realizar diferentes pasos

Con el fin de conocer lo máximo posible del estado del paciente y así poder adaptar su tratamiento a sus condiciones específicas.

  • Comenzaremos realizando una historia clínica exhaustiva, preguntando a los familiares por datos de alimentación, sueño, hábitos intestinales, historia de infecciones respiratorias u otras enfermedades, síntomas actuales, etc. Es muy importante conocer bien el contexto general del peque para poder realizar el tratamiento más indicado en cada caso.
  • Tras esto, realizaremos una evaluación inicial: observaremos el estado general del paciente, su respiración, la presencia de mucosidad, su patrón respiratorio.
  • Después, realizaremos una auscultación para escuchar sus vías respiratorias. En función de los ruidos que aparezcan podremos localizar la presencia de moco (y el lugar concreo en el que se encuentra) y la dificultad del paso del aire por las distintas ramificaciones pulmonares.
  • También necesitaremos una exploración física en la que evaluaremos el estado de la musculatura respiratoria, las articulaciones de la caja torácica y las estructuras cercanas a ella (columna vertebral, pared abdominal, boca…)

Una vez hemos recogido toda esta información utilizaremos dos herramientas fundamentales para el tratamiento: lavado nasal y técnicas de tratamiento manual. El lavado nasal es fundamental para comenzar el tratamiento con las vías respiratorias altas lo más despejadas posibles y así, cuando movilicemos el moco a través de las diferentes técnicas manuales, no haya un tapón que impida que se pueda expulsar fácilmente.

Educación terapéutica

Por último, otra parte fundamental del tratamiento es la educación terapéutica de la familia: conocer como realizar un buen lavado nasal, consejos de higiene y herramientas para el manejo de la respiración… Hay mucha información y pautas que se pueden aplicar en casa, que nos darán tranquilidad y que mejorarán mucho su bienestar.

Como podréis intuir, al tratarse de un tratamiento habitual en bebés, las sesiones son muy flexibles, siempre estaremos pendiente de la capacidad de cada peque, para no cansarlo ni saturarlo demasiado. Jugamos y trabajamos en conjunto con las familias para que las sesiones sean amenas, amables, con cuidado y empatía, respetando los límites de cada persona y acompañando su proceso.

No dudéis en consultarnos cualquier duda al respecto, ¡os esperamos con brazos y narices bien abiertos!

Clara López-Mingo

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