¿Cómo sé si he tenido un orgasmo? Y ¿si nunca he tenido uno? Si has tenido un orgasmo, difícilmente pasa desapercibido.
Uno de los principales motivos por los que una mujer acude a sexología es la anorgasmia, o lo que es lo mismo, la incapacidad adquirida o permanente de sentir un orgasmo. Llegar hasta aquí no es sencillo, no te levantas una mañana pensando que ya está bien de no tener orgasmos. Los caminos son diversos, pero en Zentro Empatía normalmente el esquema es: una mujer acude a la ginecóloga o fisioterapeuta y en la valoración la animan a reapropiarse de su placer.
Los motivos por los que las mujeres no tienen orgasmo son tan diversos como los caminos que nos llevan hasta aquí, aunque los más comunes son la falta de educación que existe en torno a la sexualidad femenina, esa área oculta de nuestra vida de la cual se ocupan otros (tu pareja, la industria, la no información).
Como dice Silvia de Bejar “tu sexualidad es tuya”, así que, al lío.
La anorgasmía y el satisfyer
Por suerte, la sociedad y la comunicación han ido cambiando y evolucionando, no solo a nivel social sino también político.
Los últimos años han venido acompañados de la revolución de los derechos sexuales y reproductivos tanto en Europa como en parte de países latinoamericanos. No podemos olvidar tampoco otros movimientos y personas que han abierto el camino de la autoestimulación, como Betty Dodsom y sus grupos de mujeres que se reúnen para aprender a tener orgasmos y responsabilizarse de su placer.
Además, se habla desde hace unos años abiertamente de juguetes eróticos, y entre ellos, aparece uno que revoluciona la escena del placer sexual femenino: el succionador, más conocido como “satisfyer”. Este aparato se centra en el placer generado con la estimulación del clítoris, alejándose del clásico vibrador o dildo que se parece a un pene.
En algunos ambientes se está eliminando la visión coitocentrica del sexo. Y menos mal. Las mujeres llevaban décadas hablando de la necesidad de prácticas sexuales diferentes, para alcanzar el ápex del placer. Ahora, hablamos de masturbación, de sexo oral y de los clásicos “preliminares” (¡ojo aquí! no caigamos en la obligación de tener una relación coital ni en que hay prácticas de segundas ¡benditos “preliminares”, qué gusto, que placer esas primeras caricias que te adentran al viaje de las relaciones sexuales.)
Una historia de anorgasmia
Una paciente de Alberta, ginecóloga feminista, le explica que nunca había tenido un orgasmo en su vida.
Tiene 46 años y mucha energía vital. A Alberta le parece imposible…
La remite a sexología, pero no se anima.
Hasta que un día le aconseja probar con el satisfyer.
Ahora le cuenta a Alberta que no hay día en que no le agradezca el vuelco que ha dado su vida
¡Hasta ha quemado la resistencia de un succionador y ha tenido que comprarse otro! Tiene que recuperar unos 30 años de ausencia de orgasmos.
Como regalo, ha pedido decenas por internet para todas sus amigas y conocidas.
¿Por qué puedo tener anorgasmía?
Hay causas psicológicas, físicas y relacionales que pueden afectar la capacidad de experimentar un orgasmo. Como comentamos al principio, la falta de educación y conexión con el placer son las principales, pero no las únicas.
El primer paso es siempre descartar cualquier dificultad física o médica que pueda esta bloqueando la posibilidad de tener orgasmos.
Algunas personas experimentan una reducción del deseo y de la intensidad de sus orgasmos por estar tomando una medicación (antidepresivos, antiepilépticos, antipsicóticos, antihistamínicos, atihipertensivos) o por padecer una enfermedad crónica (diabetes, esclerosis múltiple o haber sido sometida a alguna cirugía ginecológica).
En estos casos es importante poder hablar con las y los sanitarios de los beneficios y efectos colaterales de la medicación y en estos casos poderlos sustituir con otros que afecten menos la vida sexual.
Una vida sexual plena mejora nuestra salud global, física, psíquica y social.
Factores psicológicos relacionados con la anorgasmia
Este factor es uno de los más generalizados y, por tanto, será clave escuchar qué necesito. Existen muchos aspectos que influyen en el bloqueo del orgasmo: una baja autoestima y una imagen corporal negativa, la falta de información sobre cómo funciona el placer femenino, la cultura de la vergüenza y los tabúes sobre la masturbación, las experiencias de abuso o violencia sexual, el estrés, la ansiedad o la depresión pueden inhibir el fluir del placer. Es importante que no te patologices, las mujeres no gozamos de una buena autoimagen y esto repercute en nuestra autoestima, nuestra cultura no nos lo ha puesto fácil, así que mal de muchas… ¡desculpabilización!
En estos casos lee, escucha un podcast, infórmate, háblalo con quien consideres y si puedes, no dudes en acudir a terapia con una sexóloga, una psicoterapeuta o en algún caso a terapia de pareja puede resolver el problema.
Factores relacionales que pueden causar anorgasmía
- Una relación de maltrato difícilmente deja fluir la excitación sexual. La imposibilidad de expresar las necesidades y lo que nos gusta tampoco. Es importante que escuches tu cuerpo: si me pasan cosas buenas, estoy bien, si me pasan cosas malas, estoy mal.
- Hace falta intimidad, comunicación, cultura en las parejas sexuales de lo que nos excita, es decir, cuidados.
- El cerebro sigue siendo el principal órgano sexual, si hay conflictos o miedo, si estamos con la cabeza en otro lugar es improbable que lleguemos a una sensación tan intensa y extrema como es un orgasmo.
- Las disfunciones sexuales de las parejas varones también pueden afectar la probabilidad de tener un orgasmo.
- Es fundamental poder abordar los problemas de pareja en terapia o, aunque sea, atrevernos a hablarlo con la médica o el médico de cabecera para poder tener ayuda profesional de psicoterapia si estás en una relación sana o para recibir apoyo terapéutico especializado para poder salir de la relación de maltrato.
Orgasmos y puerperio
Muchas mujeres puérperas experimentan sequedad vaginal y no todas saben qué es lo normal durante la amenorrea de lactancia por la ausencia de función ovárica y estrógenos. Añadida al cansancio, al estrés y las posibles lesiones como episiotomías o desgarros, puede reducir el placer sexual e inhibir los orgasmos.
A veces con tan sólo utilizar un lubricante mejora la sensación placentera. Otras veces es fundamental hablar con la pareja y dar espacio también a los momentos de la vida en que hay menos sexo y menos orgasmos. La ciclicidad femenina también se refleja en altibajos en la frecuencia e intensidad de los orgasmos.
El orgasmo y la menopausia
Muchas mujeres con una buena satisfacción sexual empiezan a experimentar un cambio durante la menopausia. La ausencia de hormonas sexuales puede afectar causando sequedad vaginal y vulvar y consecuentes molestias. Por otro lado, la ausencia de los ciclos y de las ovulaciones puede reducir la líbido.
Las sociedades científicas recomiendan la actividad sexual y el succionador (satisfyer), en concreto, para reducir la sequedad y la atrofia vulvovaginal. Aunque a veces, como ya hemos comentado, la falta de deseo hace que no nos apetezca ni la una ni el otro.
Como hemos comentado, siempre y cuando se hayan valorado todas las otras posibles causas (psicológicas, relacionales y físicas), estemos en una relación sana con nosotras misma o en una relación de buentrato en pareja podemos acompañarnos con amabilidad en los cambios que nos corresponden al envejecer.
Solo si esto nos genera malestar busca acompañamiento psicológico para indagar sobre tus necesidades.
Mientras, ten una cita contigo misma, túmbate, conecta con el placer que desees y ¡disfruta!
Alberta Fabris, ginecóloga.
Adriana F. Caamaño, psicóloga y sexóloga.



