Hay una pregunta a la que, si le dedicamos un tiempito a responder de la manera más profunda y honesta que podamos, nos comprometemos a ir haciéndonosla periódicamente y que la respuesta nos guíe, puede hacernos mucho bien.
Esa pregunta es ¿Cuáles son las áreas vitales que me nutren y qué espacio están ocupando en mi vida en este momento?
Por áreas vitales nos referimos a aquellos temas, aspectos, actividades que durante nuestra vida hemos sentido que nos aportaban energía, calma, alegría o bienestar.
Cada persona tendrá su composición individual, pero tanto las áreas generales como las dificultades para que estén equilibradas suelen tener aspectos comunes, que son los que vamos a ver a continuación.
Igual que en la alimentación es importante la variedad de alimentos, que nos aportan diferentes nutrientes, de manera holística nuestro organismo necesita ser nutrido en diferentes ámbitos, y no necesariamente tienen que verse unos cubiertos antes que otros. Aunque no en todas las épocas podamos atenderlos todos, es mejor ser conscientes de la necesidad para no quedar “desnutridas” si pasa demasiado tiempo sin atender un área, un aspecto de nuestra psique.
Es conveniente que nuestras áreas vitales incluyan los siguientes aspectos: lo relacional, lo intelectual, lo creativo, lo espiritual y lo físico. (y si no te sientes identificada con alguno, y te falta otro, adelante!! Nunca en un mapa se aprecia la riqueza del territorio).
El objetivo es caminar hacia un encuentro más pleno con nosotras mismas, un habitarnos de la manera más amorosa que sepamos, es poder decir que en nosotras hemos encontrado la mejor de las compañeras. Y teniendo claro esta perspectiva, para conseguirla tendremos que transitar dificultades y frustraciones. Hay áreas que aunque sepamos que nos sientan de maravilla, las hemos dejado de lado por priorizar otras, a veces por elección, a veces por seguir alguna creencia inconsciente, a veces porque no nos queda otra… No importa, desde esa intención de buen trato con nosotras mismas la pregunta es, ¿puedo actualmente incluir algo de lo que me he dado cuenta que me haría bien? Si puedo, me comprometo a hacerlo, y si no puedo, me comprometo a no olvidarlo y más adelante, cuando la vida avance, con sus inevitables cambios, volveré una y otra vez a intentarlo.
Para tener presente este mapa de nuestras áreas vitales, necesitamos dedicarnos un tiempo, e ir contestándonos a algunas de las siguientes preguntas, y todas las que por evocación nos vengan a la conciencia:
Área relacional
¿Cómo es a día de hoy la relación que tengo conmigo misma? ¿Cómo me trato? ¿En qué soy buena compañera para mí, y en qué podría avanzar para serlo?
¿Tengo actualmente relaciones que me llenan? ¿Comparto con mis vínculos cómo estoy, qué quiero, qué anhelo? ¿Siento que me cuidan y que les cuido?
En base a estas respuestas, ¿puedo en las próximas semanas o meses activar algo que me ayude a alcanzar lo que quiero?
Área intelectual
¿Qué lugar ha ocupado en mi vida lo intelectual? Si en otras épocas ha sido una fuente de valoración, enriquecimiento o disfrute, ¿me gustaría darle actualmente algo más de espacio? ¿Cómo me gustaría hacerlo? ¿Qué lecturas, cursos, temas que quiero aprender, debates en los que quiero participar podría activar?
Área creativa
En nuestra cultura, a lo creativo no se le ha dado la importancia que tiene para nuestro bienestar y desarrollo. Internamente tenemos una necesidad vital de creatividad, es un privilegiado canal para expresar lo interno, a todos los niveles. Pero es posible que la hayamos reprimido o dado poco valor si no es productiva, práctica, si no la hemos profesionalizado.
¿De qué forma personal soy creativa? ¿qué espacio le doy actualmente en mi vida?, si conecto con mi deseo más profundo, ¿hay algo que no esté permitiéndome hacer, o poniéndome excusas para dejarlo para cuando lo “realmente importante” esté hecho? ¿digo sobre mí misma que no soy creativa, por confundirlo con no ser hábil con una disciplina artística concreta?
Área espiritual
¿Cómo se expresa en mí la espiritualidad? A lo largo de mi vida, cuando he experimentado que todo tenía sentido ¿ha sido en relación con la Naturaleza, con la Meditación, la Oración, el Activismo, la Música, el Sexo, los Arquetipos…?
¿Necesito en este momento, reservar un tiempo para no desconectarme de esta parte “sagrada” de mí?
Área física
La relación con el propio cuerpo es un tema importante y delicado, hemos crecido en general con mucha crítica y muy poca aceptación. Y es un trabajo que a la mayoría nos toca hacer como adultas. Por suerte, se puede, aunque no sea fácil, y los beneficios son importantes y profundos.
¿En qué me cuido y en qué no, físicamente? ¿Cómo es mi relación con la comida, con el descanso, con el movimiento? ¿Cómo me trato cuando me miro al espejo?
¿Puedo incluir un pequeño cambio en mi rutina que me pueda hacer sentir mejor?
Propuesta
- Elegir una periodicidad concreta. A principio de mes, en un período concreto del ciclo menstrual si lo tengo (la menstruación en sí suele ser un momento más introspectivo, para algunas buen momento para hacer balance e intención de cambios) o 3 veces al año.
- Realizar el mapa de mis áreas vitales.
- Proponer el cambio (o los cambios) que sienta más factible para el siguiente período.
- Comprometerme con integrar esta revisión periódica.
- Disfrutar de los avances
Julia Johansson – Psicóloga Sanitaria y Terapeuta Gestalt



