La Navidad y el hiperconsumismo
Las fiestas navideñas se han convertido, en gran medida, en un símbolo del hiperconsumismo. Regalos compulsivos, comidas excesivas y una presión social por cumplir con expectativas irreales nos alejan del verdadero sentido de estas fechas: la conexión, el cuidado y la celebración en comunidad.
En lugar de enfocarnos en acumular objetos o en juzgar nuestros cuerpos (o los ajenos), ¿qué tal si redirigimos la atención hacia el privilegio que implica poder reunirnos con nuestras gentes queridas, en un hogar cálido, compartiendo alimentos ricos y abundantes? No todas las personas tienen esa posibilidad, y reconocerlo es un acto de humildad y gratitud.
Comidas navideñas libres de culpa
La cultura de la dieta nos ha enseñado a mirar las fiestas con miedo: “¿Cuánto voy a engordar?”, “Tendré que compensar en enero”, “Este plato es pecado”. Vamos a intentar quitarle la etiqueta moral a los alimentos: la comida no es “buena” ni “mala”, y nuestro valor como personas no se mide por lo que hay en nuestro plato (o en la báscula).
Propuestas para una Navidad anticultura de la dieta:
Disfruta sin remordimientos: Permitirnos saborear lo que nos gusta, sin autocastigo, es un acto de amor propio. El placer también es parte de la salud.
Rechaza los comentarios sobre cuerpos: Evita frases como “Después de esto, a dieta”, “vamos a quemar el gimnasio mañana” o “Qué guapa estás, has adelgazado”. La Navidad no es una competencia de autocontrol.
Honra el privilegio: Si tienes comida en la mesa y gente con quien compartirla, celebra ese regalo. Hay quienes pasan estas fechas solas, en la calle o con escasos recursos.
Regala empatía, no críticas: En lugar de señalar lo que otras comen (o dejan de comer), pregúntales cómo se sienten, qué necesitan.
¿Y si cambiamos el enfoque?
La Navidad puede ser una oportunidad para desaprender los mandatos de la cultura de la dieta y el consumismo. En lugar de angustiarnos por las calorías o juzgar el tamaño de nuestros cuerpos y los ajenos, podemos agradecer lo que tenemos, practicar la escucha activa y priorizar el bienestar emocional sobre la estética.
En Zentro Empatía creemos en una sociedad donde nadie tenga que justificar lo que come, cómo luce o cuánto gasta. Estas fiestas, elijamos conexión frente a un consumo desmedido, y amor frente a juicios innecesarios.
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Elena Del Estal



