En Zentro Empatía creemos profundamente en la importancia y en la fuerza de lo colectivo.
Un espacio de acompañamiento terapéutico grupal, es un lugar seguro donde compartir y compartirse, en la medida y ritmo que cada una necesite, donde ser escuchadas y escuchar, ayudar a sostener otras historias, aprender de ellas, poner en común herramientas que nos sirven para hacer frente a diferentes aspectos de la vida, descubrir nuevas formas, reconocerse en las otras.
Entendemos la terapia grupal como un espacio feminista e inclusivo, donde cada voz importa y donde la diversidad es una riqueza. Queremos construir lugares donde las personas se sientan reconocidas, respetadas y libres de juicios.
¿Para qué nos puede servir participar de un espacio como este? Para varias cosas:
Por un lado, el grupo es como la vida misma, pero con un ingrediente fundamental: la autoobservación, componente imprescindible para entendernos mejor, si entrenamos esta atención hacia nosotras mismas, afinamos nuestra escucha interna, podemos ver y entender con más claridad cómo reaccionamos, cómo nos relacionamos, qué emociones evitamos, y qué personajillas forman parte de nuestro mundo interno, esas voces que nos juzgan, nos animan, nos critican o nos hacen volver a tierra, y ponerlas a favor de un mejor trato para con nosotras.
Por otro lado, una vez que tenemos claro lo que nos pasa, y lo que nos genera malestar ¿qué hacemos con ello? uno de los grandes beneficios de la terapia en grupo es la posibilidad de compartir diferentes formas de sentipensar, y poder probar a salir de nuestros patrones automáticos, ensayar nuevas formas. Podemos compartir como hemos aprendido a poner límites o a no ponerlos, a sostener conflictos o a callar para sobrevivir, cómo sentimos la culpa al priorizarnos etc… En la dinámica grupal, nuestros patrones aparecen de manera natural, pero a diferencia de la vida cotidiana, aquí contamos con un marco terapéutico que nos permite observarlos, comprenderlos y transformarlos.
Y además de todo lo anterior, el grupo nos ofrece sostén
Una sensación muy necesaria para poder avanzar que es no sentirse sola. Cuando alguien comparte su historia o su dolor, no cargarlo en soledad genera en sí mismo un alivio, el peso se reparte en una red que lo sostiene con cuidado y respeto, y la carga se vuelve más ligera. Y cuando celebramos un avance, una conquista o un momento de claridad, ese logro también se amplifica, porque se celebra colectivamente. Esta experiencia nos fortalece y nos recuerda algo fundamental: no estamos solas.
En mi experiencia, participar en un grupo terapéutico es un regalo. Es permitirnos crecer en compañía, aprender de otras miradas, dejar de sentirnos aisladas y recuperar el poder de lo colectivo. Cada persona llega con su historia única, pero juntas vamos tejiendo una trama común que nos recuerda que somos más fuertes cuando nos apoyamos mutuamente.
Si sientes que es tu momento de abrirte a este proceso, te invitamos a sumarte a nuestro grupo de terapia. Un espacio seguro, cuidado y transformador, donde podrás mirarte de otra manera y encontrar el acompañamiento que necesitas para caminar hacia una vida más plena.
Julia Johansson



