Los riesgos de normalizar lo patológico

Hoy en día tendemos a llamar NORMAL a lo que le sucede a muchas personas, es decir, a lo HABITUAL. De aquí parten muchas resignaciones y conformidades. Esa creencia nos convierte en sujetos pasivos que no hacen nada por mejorar su situación, porque “no hay nada que se pueda hacer”.

En lo que se refiere al suelo pélvico o PERINÉ, muchas de esas normalizaciones condicionan nuestra vida. Por ejemplo, pensar que, es “normal” que se escapen unas gotitas de orina al reír, toser o estornudar después de haber dado a luz nos impide buscar ayuda para ponerle solución.

Es por ello que voy a enumerar unas cuantas disfunciones en las que está implicada la esfera uroginecológica para que estés con los ojos abiertos y busques a profesionales que puedan acompañarte en la resolución. Si no lo haces, puede que no pase nada y sigas con ese pequeño síntoma que te molesta sólo de vez en cuando o puede que empeore y sea más difícil la resolución del mismo a largo plazo.

Signos de alarma:

• Pérdida de orina o gases al toser, estornudar, coger peso, echar una carrerita,.. da igual la frecuencia o la cantidad no debe escaparse NADA. Lo más frecuente es que se deba a un desequilibrio de tono en tu periné, tanto por aumento como por disminución del mismo.
• Ir al baño a hacer pis cada 15, 30, 50 min… Se le suele poner el mote de “soy meona” y con eso se convierte en una característica nuestra, pero el cuerpo nos habla para decirnos que algo no funciona bien. Lo más común es que tu vejiga esté hiperactiva y haya que reeducarla.
• Sensación de no haber terminado de hacer pis. A veces te aprietas el bajo vientre al final de la micción para que no quede nada de orina dentro. Hay que evaluar la causa pero puede suceder que la estática de los órganos de la pelvis haya cambiado y haya un propaso (descenso) de alguno de ellos.
• Molestias en las relaciones sexuales con o sin penetración. Si te molesta solamente, y sobre todo si es desde que tuviste la primera relación sexual, tendemos a pensar que es como tienen que ser, que siempre molesta, por lo que no consultamos. Si es después de un parto ocurre algo parecido, se piensa que ha cambiado para siempre y aparece una nueva realidad inmejorable. Si el dolor es tan intenso que te impide tenerlas, aparece la culpa, la vergüenza,… y no se cuenta. Hay muchas causas que nos pueden llevar a tener dolor en las relaciones
sexuales pero ninguna de ellas te tiene que llevar a normalizarlas ni a ocultarlas porque experimentar dolor NO es normal y se puede tratar.
• Notar pesadez en el periné. La mayor parte de las veces se debe también a un prolapso aunque puede que exista una inflamación intestinal que haya que analizar.
• Dolor lumbar. Una mala postura, una disfunción de la estática pélvica, falta de fuerza en la musculatura abdominal,…. Múltiples son las causas del mismo y algunas de ellas tienen su origen en la esfera uroginecológica e intestinal. Consulta tu caso.
• Dolor relacionada con la regla o dismenorrea. La menstruación es un proceso fisiológico que no debe doler. Puedes notar cambios en tu cuerpo pero estos cambios no deberían limitar nuestra vida. Si necesitas recurrir a medicación o incluso te deja un día en la cama, consúltanos para poder ayudarte.

Estas alarmas son los motivos más frecuentes de consulta a nivel perineal y todas ellas pueden tratarse. Recuerda que cuando el cuerpo funciona bien, no se le escucha. Sólo nos habla cuando necesita ayuda.

Raquel Ortiz– Fisioterapeuta y osteópata

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