Lugares internos de descanso

Algo común que observamos en terapia, en personas de diferentes edades, situaciones vitales y personalidades es la necesidad de encontrar Lugares internos donde descansar, donde entender los patrones automáticos y pararlos, aunque sea a ratitos, y donde poder acompañarnos a nosotras mismas con una mirada más amorosa, con menos juicio.

Generalmente el ritmo de nuestro día a día es rápido, mucha responsabilidad, poco tiempo y la sensación de que la rueda no para, ni fuera ni dentro. ¿Cómo podemos hacer para sentirnos satisfechas con la Vida cuando no encontramos ni el tiempo ni la forma de descansar?

Solemos anhelar que lleguen las Vacaciones para desconectar, para no hacer, para disfrutar, pero también necesitamos, en ocasiones, vacaciones de nosotras mismas, mejor dicho de nuestros mecanismos. Vamos a ver posibles formas de traer “Eso” que creemos que sólo ocurre cuando el mundo para, a nuestro cotidiano.

Existen muchos caminos, disciplinas y terapias que tratan de conseguir un mayor bienestar personal. La exploración personal es fundamental para conocer y afinar en qué me sienta bien a mí. Vamos a desarrollar aquí dos posibles claves, que pueden servir de guía en este proceso:

  • Transformar la Lucha Interna en Diálogo Interno
  • Cuidar nuestra energía, o La Filosofía del No Esfuerzo (bien entendido)

Transformar la Lucha Interna en Diálogo Interno

Entender cómo funcionamos por dentro nos da herramientas muy valiosas para avanzar en nuestro propio malestar.

Solemos tener de una manera medio consciente medio inconsciente, discusiones internas sobre muchos temas. Una parte de nosotras quiere algo, y otra parte quiere lo contrario, lo que suele generar un malestar que a veces es complicado disolver, un embrollo de pensamientos y emociones que necesita ser desmadejado.

Una posibilidad que suele dar muy buenos resultados, es diferenciar esos personajes internos, saber que siempre que hay una parte exigente, hay otra parte exigida (que normalmente no tiene espacio y es la que se angustia), cuando hay un juez hay un juzgado. Cuando hay malestar, estos personajes suelen estar en lucha. Hacerlos conscientes, darles a ambas partes la palabra y el espacio que reclaman,  es el primer paso para que de una fuerte Discusión, se pueda pasar a un diálogo, a determinados acuerdos. Desarrollar una mejor escucha, necesaria en cualquier relación, y cuánto más en la relación con nosotras mismas.

Para conseguir tener más consciencia de estas luchas internas, se debe entrenar una faceta poco desarrollada de nuestra psique en nuestra cultura: La observadora neutra, el testigo. Una parte de nuestra atención que se aleja y observa, sin juicio, lo que está ocurriendo.

Es esa observación de nuestros pensamientos cuando se hace meditación, observarlos sin engancharte a ellos, un tipo de metacognición, que nos ayuda a desidentificarnos de esos pensamientos. No somos lo que pensamos.

Cuidar nuestra energía, o La Filosofía del No Esfuerzo (bien entendido)

Con No esfuerzo no queremos decir no asumir las responsabilidades y no hacer lo que la vida nos demanda en cada etapa. Nos referimos a encontrar formas y actitudes que nos permitan vivir con algo más de ligereza, de gustosidad, de placer.

Para ello podemos comenzar por poner atención en la energía que tenemos disponible. Preguntarnos al final del día ¿por dónde se me escapa la energía? Qué es lo que más me desgasta?

La respuesta a esta pregunta va a ser la 1ª clave en la que proponernos cambios.

Si el cansancio nos parece físico (suele ser el tipo de cansancio del que tenemos más conciencia), debería reponerse con el descanso, pero en ocasiones esto no ocurre. El motivo más habitual es que la energía se nos va más por lo mental, sea por lo que desgasta las luchas de las que hemos hablado en el punto anterior, o por una sobrecarga de organización mental para llevar el día a día. En otras ocasiones, según la situación y la personalidad, son los conflictos emocionales o relacionales los que nos chupan más energía.

Para conseguir vivir con algo más de liviandad, necesitamos EQUILIBRAR, que esta energía fluya entre lo físico, lo emocional y lo mental de una manera algo más equitativa (contando con que nadie vive en total equilibrio):

  • La sobrecarga mental se puede equilibrar (además de atender el contenido de lo que nos carga), buscando formas personales de dar descanso al ruido Para algunas personas es más fácil a través del deporte, para otras de la expresión artística, de la atención en los sentidos… lo importante es saber con todo el detalle posible qué actividad hace en mi caso concreto, que mi mente esté tan absorta que los pensamientos intrusivos o rumiantes no quepan. Y como si fuera medicina, incluir esto en lo cotidiano, de manera que vayamos dando tiempos de descanso y regeneración a nuestra mente, más allá de las horas de sueño.
  • Si la sobrecarga es emocional, ayuda entender una característica fundamental de lo emocional: La emoción Necesita Ser Expresada. Según sea nuestra forma de ser, podemos tender a expresar determinadas emociones con más facilidad, y tener dificultad para algunas. Las que no son expresadas, nos desgastan, porque sin darnos cuenta el cuerpo está haciendo un gran esfuerzo de contención. Para expresar estas emociones podemos explorar varios canales y ver con cual nos sentimos más afines. Hablar sobre las emociones, escribirlas, expresarlas con el cuerpo, bailarlas, llorarlas, cantarlas, teatralizarlas, gritarlas…sea cual sea nuestra forma, lo necesario es ponerlas en movimiento para que no se estanquen.

Y si conseguimos un poquito más de equilibrio, y logramos notar que algo más de energía nos queda disponible para la vida, entra en escena el Mantra a repetirnos para conservarla. ¿Cómo puedo hacer esto (lo que sea) sin sobre esfuerzo?

¿Cómo puedo estar en esta situación con más ligereza?

¿Cómo puedo Vivir, con más placer?

Disfrutando, una vez encontrados, de nuestros Lugares Internos de Descanso (y disfrute)

Julia Johansson – Psicóloga Sanitaria y Terapeuta Gestalt

También te puede interesar