No todo es Kegel

Desde hace algunos años podemos ver como, el mal llamado “suelo pélvico”, es decir, el periné ha pasado de ser un gran desconocido a estar presente en nuestras vidas. Que esta zona de nuestros cuerpos haya empezado a nombrarse ya es una victoria, pero no significa que lo conozcamos del todo, que sepamos cómo se mueve y para qué sirve.

Después de un parto, una cirugía, o ante un diagnóstico de incontinencia urinaria, a día de hoy es bastante habitual que te recomienden “hacer ejercicios de suelo pélvico”, lo cual suele reducirse a un folio en el que explican levemente los Kegel (ejercicios de contracción-relajación de parte de la musculatura pélvica), algo que sin duda es insuficiente y poco específico.

Lo primero que tenemos que saber, antes de ponernos a contraer estos músculos como quien hace pesas en el gimnasio, es cómo está nuestra musculatura abdomino-pélvica. Un músculo débil es un músculo al que le va a costar realizar su función, pero cuidado! Un músculo débil puede tener poco tono, lo que habitualmente conocemos por “flojo” o “sin fuerza” pero al mismo tiempo también puede estar duro, tensionado, “contracturado”, igual que cualquier otro músculo del cuerpo.

En estos casos nos encontramos con que el remedio puede ser peor que la enfermedad. Ponernos a contraer nuestro periné sin una buena valoración muscular y funcional nos puede llevar a aumentar los síntomas que ya teníamos o incluso que aparezcan otros nuevos. Algunos de los síntomas más frecuentes son: dificultad para orinar, estreñimiento, infecciones de orina, dolor en la vulva o la vagina con o sin prácticas sexuales penetrativas, dolor al ponerte la copa menstrual o un tampón…

Nuestro periné no solo necesita ejercitarse contrayéndose y aumentando su fuerza. Para que esté sano y realice sus funciones, es fundamental que sea elástico, capaz de contraerse cuando se lo solicitamos, capaz de moverse cuando cambiamos de postura, capaz de sostener nuestros órganos cuanto aumentamos la presión abdominal.

Podemos ejercitar nuestro periné de muchas formas, estas son algunas que quizás ya realizas pero nunca te has planteado que puedan ayudar a tu periné:

  • Haciendo ejercicios de estiramiento de la musculatura pélvica
  • Dándole movilidad a nuestra pelvis y caderas
  • Relaciones sexuales, solx o acompañadx, especialmente con los orgasmos. Las diferentes prácticas sexuales, y en concreto los orgasmos activan de manera refleja nuestro periné, que se contrae y se llena de sangre, lo que oxigenan y nutre sus células.
  • Realizando deportes o ejercicio físico que impliquen situaciones de desequilibrio y cambios posturales: surf, patinaje, esquí, disciplinas de danza y circo, slakline…
  • A través de la activación del transverso abdominal, con ejercicios de gimnasia hipopresiva o 5P. Estos métodos activan las capas más profundas de nuestro abdomen y periné a través de la activación postural, el equilibrio y el control de la respiración.

Los famosos ejercicios de Kegel no son “el demonio”, son útiles si están indicados para nuestro caso concreto, el problema es saltarnos pasos. Una sesión de valoración con unx fisioterapeuta expertx en este ámbito es fundamental para buscar el origen de nuestro problema y decidir el tratamiento más completo y adecuado en cada caso.

Clara, fisioterapeuta

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