Hace ya bastantes años que el Pilates se popularizó y es habitual conocer a gente que lo practica y tener cerca de casa lugares en los que se ofrecen sus clases. Su gran expansión hizo también que se crearan muchas y muy diferentes escuelas, cada una con una visión y unos objetivos distintos, por lo que se hace más difícil el poder recomendarlo sin conocer de antemano quién lo imparte o dónde se ha formado, y así saber cómo serán esas clases y qué beneficios pueden aportar a nuestres pacientes. Pero, a su vez, esto también lo hace muy variable, por lo que sus diferentes versiones pueden venir bien a personas muy distintas, con objetivos muy distintos y con condiciones físicas y corporales diferentes.
Mi experiencia personal
13 años, 3 escuelas diferentes y muchas clases impartidas después, puedo decir que considero el método Pilates un gran aliado en la recuperación de lesiones de espalda, cadera, hombros y, en general, una buena herramienta para pacientes que sufren las consecuencias del sedentarismo y de las interminables horas laborales delante de una pantalla, aunque, a veces, la rigidez en su impartición, el no salirse de los ejercicios del método, puede ser negativo y hay que estar atentes a cuál es el abordaje que tiene quién lo imparte.
Principalmente, este método trabaja con la musculatura profunda del cuerpo. Estos músculos están alrededor de la columna, en el abdomen y en la pelvis, principalmente, y son los encargados de mantenernos erguides, en contra de la gravedad, nos sostienen durante el día y nos permiten colocarnos en las diferentes posturas que necesitemos adoptar. Además, otra de sus principales características es que no solo fortaleces dichos músculos, si no que los mantienes elásticos, algo que es muy importante para que nuestro sistema musculoesquelético se mantenga sano.
Así, los ejercicios que se realizan en Pilates mezclan la flexibilidad y movilidad, con la fuerza, pero también trabajan el equilibrio, la propiocepción y la resistencia. En definitiva, es una buena forma para mantener el cuerpo activo y para prepararlo para moverse de la mejor manera posible en el día a día.

Diversidad corporal
Por último, me gustaría destacar que, aunque el método sea muy completo y tenga grandes ventajas, es fundamental una adaptación e individualización del mismo con cada paciente. No todos los ejercicios valen para todo el mundo, ni en Pilates ni en ningún otro, cada persona y cada cuerpo es diverso, realiza unas tareas distintas, se mueve distinto y, por tanto, necesita ejercicios distintos.
La postura correcta no existe, porque cualquier postura mantenida mucho en el tiempo va en contra de la salud del cuerpo, que está hecho para moverse. Por esto, aprender a movernos de muchas formas distintas y jugar y adoptar muchas posturas distintas será lo que más nos ayude a mantener nuestros músculos y articulaciones sanas, evitar el dolor y mejorar nuestra calidad de vida.
Pilates Diverso
Por todo esto, me siento más cómoda hablando de un Pilates diverso, cogiendo referencias del método original, pero nutriéndome de otras disciplinas igualmente válidas y que aportan muchas herramientas y variedad a las clases, escuchando los cuerpos y las mentes que tengo delante para ofrecer propuestas que les ayuden realmente y con las que se sientan a gusto.
Así que, os invito a moveros, sea como sea, probar diferentes métodos y estilos, variar en vuestros entrenamientos y encontrar lo que mejor os siente en cada momento.
Apúntate:
📆 Los lunes a las 19hs
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💌 Más info y reservas: clara.lmm91@gmail.com
Clara López-Mingo



