Por qué el autocuidado es feminista

“…porque toda nuestra tarea compartida como mujeres para mejorar la salud empieza con lo que sabemos y aprendemos juntas”

Nuestros cuerpos, nuestras vidas. Colectivo para la salud de las mujeres de Boston

Dentro de la filosofía de nuestro espacio integral de salud, sabemos que el autocuidado es feminista, sabemos que el cuerpo y su cuidado son imprescindibles, como afirma Adrienne Rich: “mi política está en mi cuerpo”.

Política entendida como el intento de llevar a cabo los propios deseos y acompañar a que se hagan realidad los deseos de otrxs, política en la que el embarcarse en hacer realidad lo que se quiere nos muestra tal y como somos, nos muestra libres en nuestros deseos y anhelos.

Para cuidaros queremos cuidarnos y eso significa parar y escucharnos

No nos vale no predicar con el ejemplo. Poner limites al trabajo, saber decir no, sacar tiempos de placer, de ocio, priorizar les amigues, formarnos, descansar, … están en el Zentro, porque sabemos que lo personal es político.

Creemos que el cuidado hacia una misma y hacia otras personas aporta sentido en el mundo que nos rodea. Tomar conciencia de ello, reconocer la necesidad de cuidarnos y asumir la responsabilidad de nuestra salud y bienestar, es un importante gesto transformador y feminista.

Por ello el autocuidado es crucial, sin que suponga otra carga más cuando no lo logramos, porque nos han socializado para olvidarnos de nosotras en pos de las y los demás. Sin olvidar que el autocuidado muchas veces es un privilegio y para muchas no poder lograrlo se convierte en fuente que aumenta el malestar y mina la autoestima, si tenemos una visión biopsicosocial de la salud, la realidad es que la precariedad y otros ejes de opresión muchas veces no permiten construir proyectos de vidas saludables.

El cuidado hacia lo otro históricamente era algo que hacían las mujeres, en demasiadas ocasiones renunciando al bienestar propio para conseguir la conveniencia de la otra persona. Sin embargo, a veces también se podían sacar pequeños o grandes momentos para el cuidado de sí, del propio cuerpo, pues en el darse hay un límite.

Como fisio y osteópata acompaño en el cuidado de los cuerpos para que se sientan bien, para que puedan continuar su vida de una manera más cómoda, sin dolores, y, si quieren, para intentar también hacer sus sueños realidad, puesto que a nadie escapa la importancia de la salud en la vida.

Pero demasiado a menudo veo mucho cuidado a costa de la vida de muchas cuidadoras. Se presupone una entrega y se naturaliza la dificultad no de conectar con las propias necesidades dando por hecho el cuidado de lxs demás. Mis necesidades son primero las de mi entorno y luego las mías… y así hemos crecido con este modelo patriarcal alrededor.

Hoy, quizá más que antes gracias al feminismo y su conciencia política hay una profunda reflexión sobre qué significa habitar un cuerpo. Cada vez más mujeres son conscientes de lo fundamental que es el cuidado del propio cuerpo para estar bien con una misma, y que ello incide en la relación con las y los demás, aparte de ser muy conveniente a la hora de poder tener la energía suficiente como para intentar llevar a cabo los propios deseos.

En este sentido el cuidado propio es feminista. Además de ayudarnos a llevar a cabo los deseos, a ser más libres, a hacernos dueñas y responsabilizarnos de nuestros procesos, también se establece una relación de cuidado con el propio ser.

¿Qué necesitamos para conseguirlo?

Imprescindibles del autocuidado son parar, aprender a decir no y poner límites, conectar con nuestras necesidades, cultivar y cuidar a les amigues, buscar y conectar con aquello que me hace bien, comer sano, el movimiento, aprender a relacionarnos desde los buenos tratos y sobre todo hacer hueco al placer.

Hablar de placer en sentido rotundo y amplio nos lleva a entender que sin este no hay salud porque es su base y contribuye de manera crucial al bienestar.

¿Y qué es placer?

Placer es cualquier sensación, vivencia, situación que nos genera bienestar.

Cultivando la función erótica mucho más allá de los orgasmos y del placer sexual, el placer sexual es solo una expresión del placer.
La vida está llena de pequeños actos cotidianos que pueden generar placer, el viento en la piel, mirar la luna, ponernos crema, la ducha, un rayo de sol, escuchar una canción, leer un poema, oler una flor, deleitarnos saboreando una onza de chocolate, una clase de yoga, un paseo….

“En el caso de las mujeres, la dominación del pensamiento patriarcal se ha traducido en la supresión de lo erótico como fuente de poder e información en nuestras vidas.

En la sociedad occidental, se nos ha enseñado a desconfiar de este recurso, envilecido, falseado y devaluado.”

Audre Lorde

Cuerpos diversos, identidades diversas que nos hacen tener diferentes experiencias vitales y diferentes experiencias y que marcan nuestra vida, nuestros deseos, nuestra libertad.

Cuidarnos es cuidar todo aquello que somos, puesto que la experiencia humana es encarnada y a través del cuerpo vivimos, pensamos, amamos, deseamos…

Qué mejor regalo a nosotras mismas que cuidarnos

¿Qué mejor regalo?

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