La Terapia Focalizada en la Emoción (TFE) fue desarrollada en la década de 1980 por Leslie Greenberg y su equipo, a partir de los estudios sobre los procesos de cambio. Es un abordaje de la psicoterapia con amplio respaldo empírico que busca, fundamentalmente, explorar, entender y transformar las emociones dolorosas y problemáticas.
Se trata de un enfoque experiencial humanista que nace de la Terapia Gestalt, la Terapia Centrada en el Cliente, el Constructivismo y las modernas teorías neurocientíficas de las emociones.
Este enfoque terapéutico está centrado en la emoción, es facilitador del proceso y se orienta hacia la construcción de nuevos significados emocionales. El/la terapeuta facilita que el cliente, momento a momento, procese la información de su experiencia, guiando su atención para permitirle la construcción de nuevos significados personales.
La emoción en el centro, motor de cambio
Una de las principales premisas de la TFE es que la emoción es fundamental para la construcción del sí-mismo (self). El sistema límbico es el que se encuentra implicado fundamentalmente en las respuestas emocionales básicas. Gobierna muchos de los procesos fisiológicos del cuerpo y por tanto influye en la salud física, el sistema inmune y la mayoría de los principales órganos.
Cómo se entiende la “patología” desde la TFE
Los esquemas emocionales se construyen a través de nuestra experiencia emocional. La psicopatología, desde este enfoque, tiene que ver sobre todo con la activación de esquemas emocionales desadaptativos.
¿Y en qué consiste un esquema emocional desadaptativo? Pues tiene que ver con nuestras experiencias tempranas. Son esquemas que se activaron en el pasado y siguen haciéndolo en el presente, aunque las situaciones sean diferentes. Por ejemplo: el haber sido humillado por mi padre de pequeñx me generaba un sentimiento de vergüenza hacia mí mismx. En el momento actual, cuando alguien me hace una pequeña crítica, o simplemente anticipo una actitud de rechazo, se me activa el mismo esquema, que no está siendo adaptativo, y que me está creando esta disfunción en mi vida.
La incapacidad de las personas para integrar, aceptar y tratar con sus sentimientos y necesidades primarias a lo largo de su vida es la fuente genérica de la psicopatología.
Formas en que se produce la sintomatología o el malestar
- Falta de conciencia: incapacidad para simbolizar la experiencia corporalmente sentida en la conciencia (en el “darse cuenta”).
- Desarrollo de esquemas de emoción desadaptativos: los aprendizajes emocionales problemáticos determinan las reacciones problemáticas de la persona.
- Desregulación emocional: Dificultades de la persona para regular la intensidad de las emociones, de modo que resultan improductivas. Puede llevar a la hiper-regulación (con lo que se paraliza el sentir) o a la hipo-regulación, por la cual la persona se desborda.
- Problemas en la construcción narrativa del sí mismo y en la creación de significado existencial: La persona ha evitado o no sabe reflexionar sobre sus circunstancias vitales desde las claves de la creación de significado a partir de la emoción y la sensación sentida, de modo que no decide, no termina de hacerse cargo de su realidad o no organiza su identidad.
Los esquemas de emoción son automáticos e impermeables a la información lógico-racional discursiva. Es decir, que por mucho que me digan o me diga a mí misma que no debo sentir soledad cada vez que mi pareja quiera hacer una actividad sin mí, no va a cambiar mi esquema emocional relacionado la soledad, con la falta de amor y conexión que sentí a lo largo de mi vida. Pero sí es permeable a nuevas experiencias emocionales, por ello, en terapia, el activar la emoción y guiar en ejercicios que ayuden a ir transformando lo atascado y doloroso es de vital importancia para la transformación y el cambio.
Sonsoles Blanco Pimentel – Psicóloga General Sanitaria –



