El entrenamiento de fuerza es una herramienta poderosa para cuidar de nuestro cuerpo y nuestra mente. Hacernos amigas del deporte, en concreto del ejercicio de fuerza, es otra de las grandes conquistas, sin importar la edad ni el tamaño de nuestros cuerpos.
¿En qué consiste el entrenamiento de fuerza?
se centra en el desarrollo de la fuerza muscular, la resistencia y la masa muscular mediante la realización de movimientos contra una resistencia. Esta resistencia puede provenir de pesas, bandas elásticas o incluso el propio peso corporal (flexiones o sentadillas). El objetivo principal es mejorar la capacidad de los músculos para que generen fuerza y se adapten a cargas progresivamente mayores. Con ello conseguimos autonomía en el movimiento, coordinación, mejores posturas y sostén para nuestro esqueleto.
Conectar con la fuerza es clave para nosotras, tal vez somos conscientes de nuestra fuerza emocional pero cuando a nivel físico somos fuertes podemos tomarnos las cosas de otra manera, tenemos más energía, hay más vitalidad.
Es importante que el entrenamiento esté guiado por una especialista que tenga en cuenta nuestro suelo pélvico y nuestra anatomía, sin asemejarnos a modelos masculinos, porque tenemos cuerpos y necesidades diferentes.
Los beneficios de la práctica de ejercicio regular son los siguientes:
- Mejora la salud ósea
- Aumenta la masa muscular y el metabolismo
- Mejora la postura y reduce el riesgo de lesiones
- Beneficios psicológicos
- Control de enfermedades crónicas
- Empoderamiento y autonomía
- Mejora del rendimiento físico
La práctica regular de ejercicio de fuerza, sobre todo guiada por buenas profesionales y adaptado a las necesidades de cada una, es beneficiosa para todas, hay algunas condiciones que pueden beneficiarse especialmente:
- Dolores menstruales
- Climaterio y Menopausia: Imprescindible para mantener la masa muscular, mejorar la salud ósea y aliviar los síntomas hormonales.
- Patologías Hormonales: SOP y Endometriosis
- hipotiroidismo y problemas metabólicos, hipertensión