Cada día hay más mujeres que nos preguntan que opinamos sobre la terapia hormonal de la menopausia.
Como muchas sabéis en nuestro libro Señoras, una guía integral de salud en la menopausia os hablamos de todo lo que siempre habéis querido saber sobre los cambios físicos y psíquicos que caracterizan esa etapa vital.
Hacemos hincapié en hábitos saludables, nutrición, ejercicio, higiene del sueño, cuidado de las vulvas y vaginas de las señoras, sexo, masturbación, abandono de hábitos tóxicos etc.
Nuestra idea es que el conocimiento, la información, derribar falsas creencias, permite a cada una elegir cómo habitar esta etapa y vivirse, prevenir o, en su caso, tratar.
En las consultas solemos aconsejar tratamientos naturales de fitoterapia que pueden ayudar si se experimenta sequedad de la piel y de las mucosas oral, de los ojos y vaginal, como el aceite de espino amarillo o para los sofocos como la cimicifuga, o en alternativa la salvia, el lúpulo, las isoflavonas o los extractos de polen. Actualmente hay productos naturales para quien experimente reducción de la líbido.
Tratamiento farmacológico
A veces a pesar de todo ello se necesita un tratamiento farmacológico para estar bien y con adecuada información sobre sus riesgos y beneficios se inicia una terapia hormonal.
Si a pesar de una vida sexual activa, de los ejercicios de cadera y de los complementos, se experimenta sequedad vaginal, dolor en las relaciones con penetración, mayor incontinencia de urgencia (pérdida de orina antes de llegar al baño) o sensación de tener que orinar cuando la vejiga está menos llena como en una cistitis pero sin tener infección, puede ser debido a la falta de estrógenos ováricos que causa el síndrome genitourinario de la menopausia, SGUM.
Para estos síntomas existen tratamientos hormonales locales que no se absorben al círculo sanguíneo, por consiguiente no tienen contraindicaciones (excepto alergia a algún componente) ni efectos colaterales sistémicos y son muy baratos.
Existen en comprimidos vaginales o gel. Otros fármacos por vía oral como el ospemifeno o la prasterona local son eficaces pero menos accesibles económicamente.
Por otro lado, si lo que nos afecta son los síntomas como los sofocos, el insomnio asociado, la niebla mental y la pérdida de masa ósea se puede necesitar un tratamiento sistémico con estrógenos o por vía oral o por vía transdermica en gel, parches o spray.
En pacientes con útero se asocia un tratamiento con progesterona oral o, en su caso, un DIU de levonorgestrel.
Algunas mujeres refieren sobre todo falta de deseo sexual y buscan fármacos que actúen sobre ello, la tibolona está indicada en el deseo sexual hipoactivo.
La Asociación española de estudio de la menopausia ha creado una aplicación con los criterios de elegibilidad para cada tipo de terapia hormonal que recoge todas las contraindicaciones.
Actualmente las guías limitan el inicio de la terapia hormonal a aquellas personas con sintomatología que afecte la calidad de vida, que no mejoren con cambios en estilo de vida y tratamientos fitoterapicos, que hayan tenido la menopausia en los últimos 10 años, no tengan más de 60 años y que acepten los riesgos.
Es importante saber que en casos de menopausia precoz, antes de los 40 años, el tratamiento hormonal sería sustitutivo y recomendado hasta la edad media de la menopausia, los 50.
Espero haber podido daros información simple y clara sobre la terapia hormonal.
Cada historia de menopausia y de vida es diferente y desde Zentro Empatía escuchamos e individualizamos el acompañamiento y si necesario el tratamiento en esta etapa.
Alberta María Fabris



