Una guía básica sobre el manejo de los móviles en la preadolescencia

En el proceso de crianza de los preadolescentes aparece una pregunta temida por muchos padres y madres: “¿Cuándo voy a tener móvil?” 

Vivimos en una sociedad sobre-expuesta a estímulos, información y pantallas. Además, actualmente en la época de los Nativos Digitales se da un elemento complejo que la generación de los Nómadas Digitales no experimentaron, la exclusión de la socialización que se da a través de los dispositivos digitales. Este fenómeno trae a muchas familias de cabeza a la hora de decidir si ofrecer a sus hijxs un dispositivo o no.

En ese momento, emergen grupos de familias que crean un debate y una unión sobre si se lo darán o no. El apoyo entre familias que toman la decisión de no ofrecer un dispositivo es un factor de protección y de acompañamiento en el proceso de prolongar la llegada de un móvil a las manos de sus hijxs y previene movimientos de exclusión o malestar en los preadolescentes. Sin embargo, llega un momento donde por circunstancias (por ejemplo, que deben comenzar a ir solxs al cole) o porque ya comienza a ser difícil prolongar su ausencia, las familias deciden enfrentar esta situación.

Por eso, y dado que el verano es una época donde muchos padres se plantean cómo introducir de forma regulada y protectora un dispositivo, aquí traemos algunas ideas que pueden ayudar a las familias en este proceso.

Vamos a pensar en internet como un mundo nuevo para ellos

Hasta ahora, internet es para los menores un lugar fantaseado e idealizado donde sólo piensan en TikTok y sus benevolencias. No juzgaremos a los menores por ello, al final ellos no poseen la mente adulta ni son capaces de conocer el alcance de internet.

Siguiendo con la analogía de un mundo nuevo, pensemos cómo ha sido el proceso hasta que dejar solos a vuestrxs hijxs a por el pan, a bajar a llamar a la abuela al timbre, a ir al encuentro vuestrx desde casa, etc.

Lo protector y habitual es que, primero, han pasado años caminando de la mano de sus padres y madres y progresivamente se les ha ido dando cada vez mayor autonomía. Bien, pues el mismo proceso podemos aplicar a la hora de enseñarles cómo navegar y usar las redes y los dispositivos.

En primer lugar, la información es poder.

Estar bien informadxs, conocer las herramientas de control parental y, por qué no, navegar en las apps que probablemente vayan a usar es una buena aproximación.

Otro consejo previo a la decisión es preguntarse a unx mismx: ¿Cómo me siento con la idea de darle un móvil? Porque, aceptémoslo, va a traer conflictos, dudas e incertidumbre. Por lo tanto, si no te sientes convencidx o segurx de la decisión es mejor esperar hasta que tú te sientas cómodx.

Sabemos que gran parte de la regulación emocional de nuestrxs hijxs depende de las dinámicas de relación que se dan con las figuras de cuidado, y que si las figuras de seguridad y protección no son figuras de contención emocional y se encuentran reguladas, la desregulación en los menores va a ser mayor.

Por tanto, conversa con tu pareja sobre temores, habla con otras madres y padres, pregunta al profesorado, infórmate con profesionales de la salud mental infanto-juvenil, lo que necesites para sentir que estás en el momento justo para afrontar el reto y las crisis de relación que traerá con tu hijx.

Finalmente, si decides seguir adelante, será momento de establecer unas directrices y una estructura clara de cuáles serán las reglas de uso. Para eso, crear un contrato de uso del móvil adecuado puede ser una buena herramienta. Este contrato puede darse previamente, o al mismo tiempo que el móvil. En él puedes recoger los términos y condiciones bajo las cuales será posible tener un móvil.

Aunque comprendo que algunas familias pueden sentir que leer las conversaciones o revisar los contenidos de sus hijxs puede invadir su privacidad, pensemos que todos, antes de dejar quedar a nuestrxs hijxs con sus amigxs solos, hemos pasado largas horas de patio y parque supervisando y mediando en sus conflictos y nunca pensamos que eso vulnerara su privacidad o libertad.

Este contrato puede contener las horas o días de uso, el tiempo máximo de uso, el veto a determinadas apps (a veces comenzar sólo por un whatsapp es una opción más restrictiva pero más regulada que acceder a todo), la obligatoriedad de acceder a las conversaciones o tener las contraseñas, las consecuencias de su mal uso o los requisitos mínimos de obligaciones para poder acceder a él, etc.

Estas son algunas guías iniciales que esperamos te puedan ayudar a pensar y reflexionar sobre cómo introducir de forma regulada estos dispositivos dentro de la familia y, si lo necesitas, tenemos a profesionales a disposición para seguirte guiando y acompañando en el ejercicio de la crianza, la parentalidad y el cuidado a la salud mental infanto-juvenil.

Carmen Domingo Peña – Psicoterapeuta Perinatal  e Infanto-Juvenil.

También te puede interesar

Blog

Feliz día de la fisioterapia

Cada 8 de septiembre se celebra el día mundial de la Fisioterapia. Esta fecha fue marcada en el calendario en el año 1996 por la WCPT (Confederación Mundial de la

Leer más »